Cambios observables de la actividad rítmica en animales de laboratorio sometidos a la radiación de microondas de telefonía móvil
por Javier Nuñez, Rolf Veen y Raúl de la Rosa
Esta investigación de laboratorio sobre los efectos que ejerce el teléfono móvil se ha realizado en el Departamento de Biología Animal de la Facultad de Ciencias Biológicas de Valencia. Javier Nuñez, director de la línea de investigación de comportamiento animal y profesor titular de la Universidad, Rolf Veen y Raúl de la Rosa han formado parte del proyecto. Los resultados han sido concluyentes, el ciclo circadiano de los ratones, es decir el descanso y la actividad, se ha visto afectado de forma significativa comparativamente con los grupos de control. Esto quiere decir que la radiación procedente de un teléfono móvil situado junto a ellos les genera un fuerte estrés.
El animal de laboratorio, en nuestro caso un ratón albino, es un animal cuyos ritmos circadianos (también llamados nictamerales) son reproducibles bajo las mismas condiciones de luz, oscuridad, temperatura, humedad, ruidos, etc., patrones ambientales fielmente controlados en esta investigación. Los ratones tienen marcados perfectamente sus ritmos de actividad durante las 24 horas del día, siendo esta actividad menor durante la fase diurna del día y significativamente mayor durante la fase nocturna del mismo, indicando con ello que son animales nocturnos, siendo máxima su actividad entre las 2 y las 4 de la madrugada (en "tiempo universal"). (Figura 1, evolución del grupo control). Esta actividad queda alterada al añadir una nueva variable, como es la presencia de un teléfono móvil que funcione en periodos cortos durante la fase nocturna que es la de mayor actividad (Figura 1, evolución del grupo experimental).
Gráfico 1: La radiación procedente de un teléfono móvil genera un fuerte estrés.
La
actividad se ha medido con un analizador de imagen para la conducta
animal S.M.A.R.T. (Spontaneous Motor Recording & Tracking),
integrado en un ordenador, realizándose medidas de la actividad
global de los animales (5 a la vez) durante 18 días seguidos
(autocontroles) y 12 días seguidos bajo la influencia de
un teléfono móvil.
El teléfono, completamente silenciado, fue activado a distancia
por un dispositivo mecánico construido para ese modelo
y gobernado por otro ordenador. El teléfono emitió
15 llamadas de 90 segundos de duración cada una por ciclo
diario (en periodos de 30 minutos desde las 23 horas hasta las
6 horas), coincidiendo con la fase de máxima actividad
del grupo autocontrol (periodo nocturno).
Los resultados indican que se observa un marcado cambio en el ritmo circadiano de los animales. Este cambio o rotura del ciclo se ve claramente durante los periodos diurno y nocturno del gráfico 1, sin afectar a la actividad motora general que queda invariable (Grafico 2, periodo total).
Gráfico
2: Los resultados indican que se observa un marcado cambio en
el ritmo circadiano
Durante el periodo diurno, los animales sometidos al influjo del
teléfono, están posiblemente más estresados,
con presencia de una mayor actividad (estadísticamente
significativa [p< 0.01] al examinar las pendientes de las rectas
de regresión al acumular los movimientos en el periodo
indicado). De igual modo, durante el periodo nocturno, esta actividad
desciende drásticamente a valores muy por debajo de la
de control actividad (estadísticamente significativa [p<
0.001] al examinar las pendientes de las rectas de regresión
al acumular los movimientos en el periodo indicado). Con ello
creemos que los animales, como se ha indicado, no pierden su actividad
motora global, tal como se aprecia en la Figura 2 (83.000 movimientos
de media en ambos casos y diferencia no significativa), pero si
tienen afectado el ritmo diario, lo cual es debido, presumiblemente,
a la presencia de la antena del móvil (por las diferencias
del ritmo con el autocontrol). En otra prueba idéntica
previa, cuyo comportamiento coincide en todo lo expuesto, se observa
una tardanza de varias semanas para retornar al ciclo normal,
lo que no consiguieron tras cesar la fuente estresante. Entendemos
como una de las manifestaciones de estrés en los animales
de laboratorio la consecuencia de la exposición a la radiación
de microondas de telefonía móvil.
El estudio lo diseñamos para que los ratones recibieran
unas dosis similares a las que recibe un usuario medio. Evidentemente,
una persona no es un ratón, pero hay que decir que el estrés
se produjo de forma inmediata al recibir las llamadas y que no
desapareció al eliminar la radiación. Además,
se pueden usar factores de escala y peso para extrapolar los resultados
al ser humano, con lo cual queda manifiesto el potencial efecto
sobre el sistema nervioso.