Efectos
biológicos de los campos electromagnéticos
Por
el Dr. Héctor E. Solórzano del Río
Presidente de la Sociedad Médica de Investigaciones Enzimáticas,
A.C. y Coordinador de los Diplomados en Medicinas Alternativas
de la Universidad de Guadalajara
Fue hasta más o menos en el año de 1900 cuando el
campo electromagnético de la tierra consistía en
forma sencilla en su propio campo y algunas otras micropulsaciones
asociadas con él. Tal es el caso de las descargas fortuitas
de relámpagos y la luz visible. En cambio, en la actualidad
estamos sumergidos en un mar de energía que es casi totalmente
hecho por el hombre.
Si percibimos y derivamos información del campo geomagnético
natural, es muy lógico que todo este campo electromagnético
no natural esté produciendo efectos biológicos que
pueden ser dañinos.
Las instalaciones y las aplicaciones de la electricidad y la electrónica
están incrementándose continuamente. Sus efectos
sobre la salud son ahora indiscutibles y ampliamente conocidos
dentro del ambiente científico, aunque en lo que se refiere
al público, la mayoría de la gente desconoce lo
que puede hacer para protegerse de los efectos nocivos de algunos
campos electromagnéticos. Ahora se sabe que la estimulación
eléctrica influye en el crecimiento celular y ayuda a promover
la consolidación de los huesos rotos.
Pero también se sabe que las intensidades de los campos
electromagnéticos necesarios para que suceda este fenómeno,
son mucho más grandes que las intensidades de la contaminación
de los campos electromagnéticos.
Desde 1975 se conoce el efecto magnetotrópico de las bacterias
hacia el polo norte.
Esto es muy importante cuando se habla del smog electromagnético.
Todos sabemos que en la sociedad actual en que vivimos, no estamos
libres de riesgos, pero que debemos tomar nuestras precauciones
para que estos riesgos sean menores.
La mayoría de las personas creen que los riesgos de la
salud relacionados con los campos electromagnéticos, son
de origen externo, en el medio ambiente. La verdad es que el mayor
riesgo está asociado con el uso de muchos aparatos electrodomésticos
que usamos a diario en nuestras casas y oficinas.
Actualmente, la energía electromagnética abarca
todo el mundo, es decir, no hay lugar donde esconderse de ella.
En los lugares más remotos del planeta también estaríamos
expuestos a un nivel de frecuencias corrientes ubicuas de 50 o
60 Hz, igual que las ondas de radio reflejadas en la ionósfera.
Con esto, fácilmente podemos percatarnos de que el problema
de la electropolución es mundial y para resolverlo se requeriría
de un inmenso esfuerzo y coordinación internacional. Por
otro lado, como individuos, sí tenemos algo de control
sobre nuestros aparatos electromagnéticos que ordinariamente
utilizamos en nuestra vida diaria. El único concepto básico
que debemos de aplicar es la tasa de riesgo-dosificacion. Por
ejemplo, sabemos que una razuradora eléctrica produce un
campo electromagnético extremadamente alto en potencia,
si está conectada a la corriente eléctrica.
Hemos medido con diferentes aparatos, campos electromagnéticos
de 60 Hz, de hasta 400 miligauss a un centímetro del filo
de la navaja. Estos campos penetran la piel del operador. Existe
evidencia científica de que los campos de 60 Hz de tan
sólo 3 miligauss, están relacionados con el aumento
de la incidencia de cáncer. Esto entonces nos dice que
estos campos electromagnéticos emitidos por la razuradora
eléctrica (conectada a la línea eléctrica)
son 100 veces más potentes del máximo considerado
como seguro.
Por lo anterior, es muy importante no olvidar el concepto de tasa-dosificación,
ya que la razuradora eléctrica se usa durante unos minutos
nada más. Por lo cual, la exposición es mínima.
En cambio, por ejemplo, la fuerza del campo magnético de
una sábana eléctrica es de 50 a 100 miligauss, estando
todavía dentro de la zona de peligro. Además, hay
que tomar en cuenta que el uso de la sábana es de varias
horas diarias, por lo que la dosis total administrada es mucho
más alta.
Hay grandes estudios epidemiológicos sobre los efectos
de los campos electromagnéticos. La asociación más
consistente se encuentra en los trabajadores eléctricos,
los niños (particularmente para cáncer del cerebro
y leucemia) y en la tasa de aborto, la cual, es más alta
entre las usuarias de sábanas eléctricas.
El campo electromagnético ambiental hecho por el hombre,
está producido principalmente por la transmisión
local de la potencia eléctrica y la red de distribución
y es el nivel de la fuerza del campo al que estamos expuestos
constantemente. Este campo está presente dentro y fuera
de nuestras casas y es casi imposible evitarlo.
A través de diferentes investigaciones, se ha visto que
los niveles del campo electromagnético ambiental, en la
zona urbana, casi siempre exceden de los 3 miligauss. El rango
en la zona suburbana va de 1 a 3 miligauss. Estas lecturas pueden
variar mucho de acuerdo a la proximidad con las líneas
de transmisión de potencia eléctrica y transformadores
de línea de potencia.
La Dra. Nancy Wertheimer de la Universidad de Colorado quien publicó
el primer estudio epidemiológico sobre cambios de frecuencia
de poder, ha hecho similares estudios en usuarios de sábanas
eléctricas.
Algunos otros estudios, indican que la exposición residencial
a campos electromagnéticos ambientales superiores a 3 miligauss,
están estrechamente relacionados con aumentos en la incidencia
de cáncer en los niños. La mayoría de los
investigadores están de acuerdo en que un nivel seguro
es de máximo 0.3 miligauss. Wertheimer y Leeper reportaron
que los niños que vivían en casas cerca de líneas
eléctricas de poder tuvieron 2 o 3 veces mayor posibilidad
de desarrollar cáncer, particularmente leucemia, linfomas
y tumores del sistema nervioso que los niños que viven
en casas más alejadas de estas configuraciones de alta
corriente. Estos resultados fueron confirmados en general por
estudios subsecuentes controlados hechos por Savitz et al. En
1989 la Oficina de Evaluación Tecnológica (OTA)
publicó un descubrimiento clave que indica que los campos
electromagnéticos de 60 Hz y otras bajas frecuencias pueden
interactuar con los órganos y las células individuales
produciendo cambios biológicos.
Nosotros recomendamos que para disminuir nuestro nivel de fuerza
de nuestro campo electromagnético interior, desconectemos
todos nuestros aparatos eléctricos, cuando no los estemos
utilizando, ya que, muchos de ellos, a pesar de estar apagados,
siguen produciendo un campo electromagnético si permanecen
conectados a la línea eléctrica. Uno de los aparatos
domésticos más comunes en nuestros días,
es la televisión, la cual, además de producir una
pequeña cantidad de radiación ionizante (como rayos
X) también produce radiación no ionizante electromagnética
que sale de todo el aparato. Aclaro esto porque muchas personas
piensan que solamente se emiten campos electromagnéticos
enfrente del aparato de televisión.
Nuestros televisores son una fuente radiante de amplia banda,
de los 60 Hz hasta radio frecuencias dentro del rango de los MHz.
Las radiaciones emitidas por la TV salen en todas direcciones.
Podemos decir, de una manera general que entre más grande
es la televisión, mayor es la fuerza del campo electromagnético
que emite y por consiguiente se extenderá más lejos.
Por todo esto, recomendamos que las personas (particularmente
los niños) al ver la TV se sienten a una distancia donde
el nivel de fuerza del campo electromagnético sea máximo
de 1 miligauss.
Con relación a las terminales de video de las computadoras,
podemos decir que aquí el problema es mayor, ya que muchas
computadoras tienen pegado el teclado a la pantalla, lo cual,
aumenta la dosis de radiación. Además de estar exactamente
al nivel de la cabeza. En estos casos, recomendamos que el operador
esté al menos a un metro de distancia de la terminal de
video para evitar riesgos y que el nivel electromagnético
sea de aproximadamente 1 miligauss. En la actualidad, cada vez
son más las compañías que producen computadoras
que emiten un nivel bajo de radiación.
Otro punto relacionado con los campos electromagnéticos
son las luces fluorescentes. Todos sabemos que son más
baratas y duran más que las incandescentes. Es muy importante
recalcar que la luz fluorescente, además de producir una
luz con espectro mucho más angosto (lo cual, no es bueno
biológicamente), produce un campo electromagnético
más fuerte. Por ejemplo, si medimos el campo magnético
de un foco de 60 wats incandescente, encontraremos a 5 cm de distancia
un nivel de 0.3 miligauss. Si valoramos el campo electromagnético
a una distancia de 15 cm, veremos que es de .05 miligauss. En
cambio, si hacemos lo mismo con un foco fluorescente, veremos
que a 5 cm de distancia un foco de 10 wats produce un campo electromagnético
de 6 miligauss y a 15 cm, el campo es de 2 miligauss; fuera del
rango de seguridad desde el punto de vista biológico.
En los estudios que hicimos hace algunos años en el Programa
de Estudios de Medicinas Alternativas de la Universidad de Guadalajara
hemos corroborado que un reloj eléctrico produce un campo
magnético sorprendentemente alto por el pequeño
motor eléctrico que lo activa. Hemos visto que un reloj
eléctrico común en el buró de la recámara
produce un campo magnético de 5 a 10 miligauss a 70 cm
de distancia, es decir, directamente sobre la cabeza del propietario.
Por lo cual, recomendamos que se usen relojes de baterías.
Los secadores comunes de pelo, producen en general un campo magnético
muy fuerte. Por ejemplo, uno de 1200 wats produce a 15 cm de distancia,
un campo de 50 miligauss. Para una persona que lo usa diario sólo
para secar su pelo, tal vez, la dosis no es muy alta, pero hay
reportes preliminares de que las estilistas que los usan diario
durante varias horas, tienen una incidencia de cáncer de
senos más alta que la del público en general.
Con relación a los calentadores eléctricos, podemos
decir que la mayoría de ellos producen un campo de 23 miligauss
a 15 cm y algunos más modernos que se colocan en los techos
llegan a producir un campo de 10 miligauss en el cuarto entero!
Los hornos de microondas ofrecen el mismo problema que las computadoras
en lo que se refiere a la emisión de campos electromagnéticos.
No existe un nivel seguro de exposición a las microondas
determinado todavía, por lo cual, les recomendamos a los
usuarios, revisarlos regularmente para evitar la liberación
anormal de radiación y recalcamos que no deben acercarse
al horno de microondas mientras esté funcionando.
En nuestros días, tenemos una gran variedad de aparatos
radiotransmisores, los cuales, anteriormente sólo utilizaban
gentes que los necesitaban para poder trabajar como la policía,
bomberos, etc. Ahora, tenemos radio CB, teléfonos inalámbricos,
teléfonos celulares, sistemas de seguridad de casas y oficinas,
juguetes de control remoto y tantos otros aparatos. El Dr. Samuel
Miham del Departamento de Salud del Estado de Washington ha reportado
una incidencia de leucemia mucho mas alta entre los operadores
amateur de radio que el público en general. Por lo cual,
se recomienda que todos estos aparatos se utilicen únicamente
cuando sea necesario y por el período más
corto posible de tiempo.
Como todos sabemos, en la actualidad nos estamos enfrentando a
enfermedades que eran desconocidas hace algunos años. También
se ha visto que muchas enfermedades que consideraban erradicadas,
están regresando. Los nuevos paradigmas de la ciencia nos
pueden dar algunas claves para conocer el surgimiento de estas
enfermedades y la reaparición de las consideradas erradicadas.
En teoría, una enfermedad que aparece de ninguna parte,
puede estar causada por un cambio genético en un microorganismo
preexistente (una bacteria o un virus) que produce nuevas características
patológicas.
Por otro lado, algunos investigadores consideramos que lo que
sucede es que el debilitamiento del campo magnético de
la tierra y el exceso de otros campos electromagnéticos
en otras frecuencias, está causando que la resistencia
inmunológica de la humanidad disminuya gradualmente.
Se puede agregar al debate de los campos electromagnéticos
y la salud, una relación interesante entre la enfermedad
de Alzheimer y la exposición a los mismos. En un congreso
reciente realizado en Minneapolis, el investigador Joseph Sobel
de la Universidad del Sur de California reportó sobre tres
estudios que demuestran lazos dramáticos entre la exposición
en el lugar del trabajo a fuertes campos electromagnéticos
y un riesgo posterior a la enfermedad degenerativa del cerebro.
Los sujetos a exposiciones altas fueron 3 veces más propensos
a desarrollar la enfermedad de Alzheimer que la gente que no trabajaba
alrededor de campos eléctricos. Dos de estos estudios se
realizaron en Finlandia, otro en Los Angeles. Se incluyeron 386
pacientes y 475 sujetos de control.
Cada vez son más los gobiernos que toman acción
concreta en informar a la ciudadanía sobre los efectos
de los campos magnéticos. Por ejemplo, el Departamento
de Servicios de Salud del Estado de California publicó
un estudio llamado Los campos magnéticos y eléctricos:
mediciones y posibles efectos en la salud humana. También
existe un protocolo para la medición de los campos magnéticos
de 60 Hertz en las casas.
Documento original. Más información:
http://udgserv.cencar.udg.mx/~hsolorza/articulos/bioelec.html