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Campos electromagnéticos de frecuencias extremadamente bajas.

Uno de los riesgos de los campos electromagnéticos de frecuencias extremadamente bajas (ELF) de 50 Hz es que son invisibles; y, por tanto, las personas difícilmente podemos adoptar las medidas necesarias para evitarlos o, al menos, reducirlos.

La transmisión de electricidad a larga distancia se realiza mediante líneas eléctricas de alta tensión. Estas tensiones altas se reducen mediante transformadores para la distribución local a hogares y empresas. Las instalaciones de transmisión y distribución de electricidad y el cableado y aparatos eléctricos domésticos generan el nivel de fondo de campos eléctricos y magnéticos de extremadamente baja frecuencia presentes en el hogar.

Los campos eléctricos y magnéticos son más elevados cuanto más cerca están de la fuente que los origina, y disminuyen al aumentar la distancia, y que en el caso de líneas eléctricas de alta tensión pueden llegar a centenares de metros.

En los hogares, los aparatos eléctricos de uso doméstico son una de las fuentes más comunes en nuestros días de campos electromagnéticos de frecuencias extremadamente bajas, cuyos valores en muchas ocasiones superan los niveles establecidos en las advertencias y recomendaciones de organizaciones de reconocido prestigio[1].

[1] http://www.powerwatch.org.uk/news/20070713_emf_legal_considerations.pdf

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