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Conclusiones

  1. El ser humano y la vida en general han estado expuestos a campos electromagnéticos naturales desde siempre. Sin embargo, nunca en toda la historia de la evolución había estado expuesto a los campos electromagnéticos artificiales de líneas eléctricas, electrodomésticos, radio, televisión, telefonía móvil, radares, etc., hasta que hace unos cuantos decenios han irrumpido inundando nuestro hábitat.
  2. La relación entre campos electromagnéticos y salud ha sido motivo de numerosos estudios epidemiológicos y médicos; se han realizado estudios e investigaciones por reputados científicos a lo largo de todo el planeta durante muchos años, que, lamentablemente, a pesar de los evidentes riesgos biológicos que han demostrado, hasta la fecha no han servido de base a muchos gobiernos para legislar en esta materia.
  3. La actual normativa que regula las emisiones producidas por las líneas eléctricas, transformadores o por las antenas de telefonía móvil, está basada fundamentalmente en los niveles propuestos por la ICNIRP (Comisión Internacional para la Protección frente a la Radiación No Ionizante), un ente totalmente desprestigiado[1] ya que numerosas publicaciones científicas recientes han demostrado que los campos electromagnéticos artificiales afectan a los organismos vivos a niveles muy por debajo de la mayoría de las directrices internacionales y nacionales, y cuyos niveles están considerados obsoletos por la mayor parte de la comunidad científica, así como en múltiples llamamientos científicos y médicos.
  4. Actualmente no es necesario realizar mediciones por parte de técnicos competentes y bajo la supervisión de la Administración para comprobar el cumplimiento de la actual normativa, ya que los valores límite permitidos son tan elevados que la normativa se asegura que no serán superados en ninguna circunstancia usual de habitabilidad. Sin embargo, sí que es importante realizar mediciones en caso de duda de los valores existentes para comparar los resultados con los valores propuestos por la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, a través de la Resolución 1815, miles de veces por debajo de los de la legislación española.
  5. Múltiples comités de expertos internacionales compuestos por acreditados científicos, médicos, epidemiólogos, biólogos, etc., avalan los valores límite propuestos en la Resolución 1815 y consideran que los niveles de emisión permitidos en la actualidad son perjudiciales para la población, así como los que se encuentran en muchos lugares habitados. Y todo ello en base a la evidencia científica que muestra una asociación entre la exposición a campos electromagnéticos dentro de los límites recomendados legalmente e importantes efectos biológicos.
  6. Hay suficiente investigación sobre campos electromagnéticos en la actualidad, para que se legisle de forma más coherente con la realidad y se emplee en cualquier circunstancia el Principio de Precaución para que no suceda otra vez lo del amianto, tabaco y cientos de productos farmacéuticos.

[1] Llamamiento internacional de científicos pidiendo protección frente a la exposición a los Campos Electromagnéticos

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